Una pieza de 667 gramos recogida en 2008 sobre el hielo azul de la cordillera Dominion por la expedición científica ANSMET ha revelado el registro paleomagnético más primitivo conocido en la historia del Sistema Solar.
Un consorcio de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Cambridge, Purdue y Caltech logró descifrar la impronta magnética fósil que acompañó el nacimiento del Sol hace 4.567 millones de años.
La muestra, catalogada como DOM 08006, se mantuvo en estado de conservación casi intacto, albergó inclusiones minerales refractarias ricas en calcio y aluminio (CAI), consideradas los primeros sólidos condensados en la nebulosa presolar a temperaturas superiores a los 1.000 grados Celsius durante los primeros 200.000 años de la protoestrella.
Para medir señales que resultaban indetectables para magnetómetros convencionales, los físicos emplearon sensores superconductores de interferencia cuántica (SQUID) y microscopía cuántica para medicion de diamantes.
El estudio, difundido en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), calculó que la intensidad del campo magnético del disco protoplanetario oscilaba entre 150 y 600 microteslas, una cifra de 3 a 12 veces superior al campo magnético terrestre contemporáneo.
El portal Gizmodo destaca que “si los investigadores están en lo cierto, aquella roca recogida sin grandes ceremonias sobre el hielo no guardaba únicamente material anterior a los planetas. Conservaba algo mucho más excepcional: una pequeña grabación del campo invisible que ayudó al Sol a reunir la materia con la que terminaría construyendo todo nuestro mundo”.
Fuente: Gizmodo en Español