• Lunes, 26 de octubre de 2026

 

 

Los científicos lograron mapear el Glaciar Thwaites mediante el despliegue de vehículos submarinos autónomos no tripulados y perforaciones térmicas a través de cientos de metros.

La tarea de monitoreo geofísico se realizó durante seis años, entre instituciones de Estados Unidos y el Reino Unido.

El relevamiento constató que la tasa de desprendimiento de hielo hacia el océano se ha duplicado en los últimos treinta años.

El glaciar Thwaites “ha estado retrocediendo durante más de 80 años, acelerándose considerablemente en los últimos 30 años, y nuestros hallazgos indican que va a retroceder más y más rápido”, remarcó el doctor Rob Larter, de la Coordinación Científica del ITGC y geofísico marino del Relevamiento Británico Antártico (British Antarctic Survey).

En un comunicado, los investigadores señalaron que “el glaciar Thwaites y gran parte de la capa de hielo de la Antártida Occidental podrían desaparecer en el siglo XXIII. El glaciar Thwaites es excepcionalmente vulnerable porque su hielo descansa sobre un lecho muy por debajo del nivel del mar que desciende hacia el corazón de la Antártida Occidental”.

El coordinador científico estadounidense del ITGC y glaciólogo de la Universidad de Colorado, Ted Scambos, recalcó que “es preocupante que los últimos modelos informáticos prevean una pérdida continua de hielo que se acelerará a lo largo del siglo XXII y podría provocar un colapso generalizado de la capa de hielo de la Antártida Occidental en el XXIII”.

Añadió que “una intervención climática inmediata y sostenida tendrá un efecto positivo, pero retardado, sobre todo para moderar el aporte de agua caliente de las profundidades oceánicas, que es el principal motor del retroceso”.

 

Fuente: Infobae

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