El trabajo sugiere que la actividad humana está alterando la circulación oceánica profunda global, debilitando una rama crítica de la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico (AMOC) y contribuyendo a un incremento local del nivel del mar debido a la expansión térmica.
La tarea fue coordinada por la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas de la Universidad de Miami y el Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico (NOAA).
Contexto científico
El AMOC es una red tridimensional de corrientes que funciona como una cinta transportadora de calor, nutrientes y gases entre los océanos. En las últimas dos décadas, observaciones continuas han indicado una ralentización de una de sus ramas profundas, la que se origina en aguas frías y densas del Atlántico Sur y fluye hacia el norte.
Hallazgos clave
El equipo analizó dos décadas de datos oceanográficos obtenidos mediante programas de observación de amarres, lo que permitió estimar que la rama abisal de la AMOC en el Atlántico Norte se ha debilitado aproximadamente un 12% en ese periodo. Este endurecimiento de la circulación profunda podría acarrear cambios térmicos y de circulación en regiones alejadas, incluso cuando esas áreas están separadas por miles de kilómetros.
Implicaciones
Según los investigadores, el calentamiento de las aguas profundas antárticas intensifica la entrada de calor en capas oceánicas profundas, lo que a su vez favorece la expansión térmica y eleva el nivel del mar local. El estudio subraya que los efectos observados en el Atlántico Norte están conectados con cambios ambientales inducidos por la actividad humana en la región antártica, destacando la interconexión de los sistemas oceánicos globales.
Titulado “Debilitamiento de la rama abisal de circulación meridional del Atlántico en el Atlántico Norte”, se publicó en la edición del 19 de abril de 2024 de Nature Geoscience, y se apoya en datos recogidos durante décadas por programas de observación oceánica y proyectos de investigación colaborativa.
FUENTE:
Tiempo.com