Un consorcio científico internacional encabezado por investigadores chilenos completó el primer ensamblaje genómico a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, una de las dos únicas especies de plantas vasculares con flores que prosperan en los ambientes terrestres más hostiles del planeta. El estudio, dado a conocer en la revista Genome Biology and Evolution bajo el programa de investigación Polarix y el centro ICEMELT, fue coliderado por el Dr. Eduardo Castro-Nallar, de la Universidad de Talca, y el profesor Claudio Meneses, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Conocida popularmente como el clavelito antártico, esta pequeña cariofilácea desafía temperaturas extremas bajo cero, intensos vientos desecantes y dosis letales de radiación ultravioleta en los escasos sectores libres de hielo costeros. Para descifrar su código genético, el equipo combinó la tecnología de secuenciación de lecturas largas PacBio HiFi con la técnica de conformación cromosómica Hi-C, logrando organizar su información biológica en 40 pares de cromosomas (2n = 80) y confirmando su naturaleza tetraploide.
El mapa genómico definitivo abarca 887,1 millones de pares de bases e identifica 40.762 genes codificantes de proteínas, alcanzando una tasa de anotación funcional del 95%. Entre los sectores más destacados del ADN se detectaron familias de genes duplicados vinculados a la síntesis de proteínas anticongelantes, la activación de enzimas antioxidantes y la regulación de la apertura estomática para evitar la pérdida hídrica en condiciones de congelamiento del suelo.
Más allá de la relevancia evolutiva que supone comprender cómo un linaje vegetal colonizó los refugios rocosos del sur profundo, los científicos apuntan a un impacto agronómico directo: utilizar estas secuencias de resistencia como modelo biotecnológico para transferir mediante edición génica mecanismos de tolerancia al estrés térmico e hídrico a cultivos comerciales amenazados por el calentamiento global.
Fuente: Genome Biology and Evolution / Oxford Academic