Una histórica tormenta geomagnética de categoría extrema tiñó el cielo de tonalidades fucsias, rojizas y violáceas, provocando un espectáculo inédito de auroras australes visibles desde Ushuaia y las bases argentinas en el sector antártico.

El fenómeno, muy poco frecuente en latitudes medias, maravilló a los habitantes de Tierra del Fuego y al personal de la Base Marambio en la Antártida, quienes registraron postales asombrosas de la interacción entre las partículas solares cargadas y el campo magnético terrestre.
«Hacía más de dos décadas que no se registraba una eyección de masa coronal de esta magnitud, generando una perturbación ionosférica capaz de manifestar auroras con colores púrpuras tan nítidos en el hemisferio sur», explicaron los especialistas del Servicio Meteorológico Nacional.
Días antes, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) había emitido un aviso por tormenta solar de nivel G5 —el rango más elevado de la escala— originada por un gigantesco complejo de manchas solares que apuntaba de manera directa hacia nuestro planeta.
Fuente: SanJuan8