«El riesgo para los humanos es bajo, al menos de lo que se sabe hasta ahora», indicó a Telemundo la coordinadora científica de la Base Científica Antártica Artigas (BCAA) de Uruguay, María Eugenia Pedelacq, al evaluar el impacto de la influenza aviar en el continente blanco.
Reportes biológicos internacionales han confirmado un incremento en la dispersión del virus de gripe aviar de alta patogenicidad en la región antártica. Para monitorear la situación y prevenir contagios involuntarios, el personal científico y logístico de la estación uruguaya reforzó los controles de bioseguridad en la Península Fildes de la Isla Rey Jorge.
El virus H5N1 ingresó formalmente a los ecosistemas antárticos a finales de 2023, registrándose brotes estacionales sucesivos; no obstante, durante la última campaña estival se constató la afectación de una mayor diversidad de especies: «Estamos hablando principalmente de aves, aves marinas y mamíferos marinos», detalló la investigadora.

Protocolos estrictos de bioseguridad en la Isla Rey Jorge
Para evitar que el personal científico y los operadores antárticos actúen como vectores mecánicos de transmisión entre distintas colonias de fauna silvestre, la base implementó un riguroso sistema de descontaminación antes y después de cada actividad en el terreno.
«Las especies más afectadas son las skuas, que son aves carroñeras oportunistas, las focas cangrejeras y colonias locales de pingüinos», puntualizó la coordinadora científica María Eugenia Pedelacq.
Entre las medidas de prevención obligatorias se destacan el uso de equipos de protección personal (EPP), guantes descartables y mascarillas al interactuar o aproximarse a colonias de aves, así como el paso riguroso por pediluvios con soluciones desinfectantes para el calzado en todos los accesos a los módulos de la base.
Vigilancia epidemiológica y análisis por PCR
Para diagnosticar la presencia activa del patógeno, el equipo científico efectúa hisopados y toma de muestras analizadas mediante técnicas de biología molecular (PCR), tanto en ejemplares sintomáticos como en restos biológicos hallados en las costas, detectándose las mayores concentraciones virales en los restos de fauna fallecida.
Estas acciones se coordinan en conjunto con el Instituto Antártico Uruguayo (IAU) y en consonancia con las directivas emanadas del Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR), manteniendo un monitoreo continuo para salvaguardar la biodiversidad polar.
Fuente: Teledoce.com