Un equipo multidisciplinario de científicos españoles, liderado por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), ha documentado un hallazgo de enorme trascendencia para la ciencia climática: la existencia de una fuga masiva de gas metano que emana desde el lecho marino en la Antártida.
El descubrimiento, que ha encendido las alarmas de la comunidad científica internacional, fue concretado por una veintena de especialistas pertenecientes al IGME y a diversos centros de investigación polar y oceanográfica.
Los científicos, a bordo del buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa, navegaron en las aguas del continente blanco con el objetivo primordial de estudiar la dinámica y estabilidad de los fondos marinos y su respuesta ante el calentamiento oceánico.
La conexión entre el cambio climático y las fugas de gas
El metano es un potente gas de efecto invernadero que, al liberarse a la columna de agua y a la atmósfera en grandes proporciones, posee un potencial desestabilizador sobre el equilibrio climático global.
Los investigadores trabajaron sobre la hipótesis de que las transformaciones climáticas y el aumento térmico en las corrientes marinas australes podrían estar afectando los depósitos sedimentarios donde el gas metano permanece atrapado en forma sólida como hidratos de gas.
«Estas emanaciones masivas están estrechamente vinculadas a la manera en que responden los depósitos de hidratos de metano al retroceso paulatino de los glaciares y a la variación de temperatura de las masas oceánicas polares», explicaron los geólogos que lideraron la misión en el buque Sarmiento de Gamboa.
El metano cuenta con un potencial de calentamiento global significativamente superior al del dióxido de carbono en horizontes de corto y medio plazo, lo que amplifica la preocupación de los expertos ante la desestabilización de estos reservorios submarinos.
Fugas masivas que alteran el equilibrio del océano
La magnitud de las emanaciones registradas impresionó a los tripulantes. A través de sondas acústicas y mediciones geofísicas avanzadas, se localizaron enormes plumas de burbujas de gas que ascienden verticalmente cientos de metros a través de la columna de agua.
Estas surgencias no solo poseen implicancias climáticas directas, sino que además modifican las condiciones químicas del agua marina circundante y pueden alterar los frágiles ecosistemas bentónicos que habitan en la plataforma antártica.
Los investigadores Ricardo León y Roger Urgeles señalaron que el metano acumulado durante milenios en estos estratos sedimentarios se encuentra ahora en un punto crítico de desgasificación debido a la modificación de la presión y la temperatura del fondo marino.
El fenómeno plantea el riesgo de un ciclo de retroalimentación positivo difícil de revertir: el calentamiento del agua promueve el derretimiento de los hidratos y la consecuente liberación de más gas metano a la biósfera.
Un llamado urgente a la acción global
Las implicancias de este descubrimiento trascienden ampliamente el ámbito local de la Antártida y adquieren escala global, dada la influencia directa de las aguas profundas del océano austral en la circulación termohalina de todo el planeta.
Los autores del estudio recalcan la imperiosa necesidad de intensificar los programas de monitoreo submarino y satelital en las regiones polares, a fin de cuantificar de forma continua el volumen de gas liberado y su impacto en los balances climáticos.
En conclusión, el hallazgo de estas plumas de metano confirma que los efectos del cambio climático ya se manifiestan en los sectores más profundos e inaccesibles de la Antártida, demandando respuestas coordinadas y medidas globales urgentes.
Fuente: Diario Huarpe