• Domingo, 6 de septiembre de 2026

La Antártica y, especialmente su entorno insular, que se extiende como un anillo en torno al continente helado e incluso se proyecta hacia aguas más cálidas, está sufriendo una progresiva invasión de especies foráneas, especialmente insectos en los últimos años. Esta se está potenciando por el aumento de las temperaturas y la retirada de los hielos producto del cambio climático.

Así lo reconoció el ecólogo británico Peter Convey, quien es uno de los principales investigadores del British Antarctic Survey (BAS) la principal entidad responsable de la ciencia antártica en el Reino Unido. Fue uno de los oradores principales de la Segunda Conferencia Internacional del Centro Cabo de Hornos (CHIC) en Puerto Williams.

Este “anillo”, conocido como la zona subantártica, incluye las islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur (Atlántico Sur), Marion y Prince Edward (Índico al sur de Sudáfrica), Kerguelen, Crozet, Heard y McDonald (Índico Austral), Macquarie (Pacífico Austral Australiano), Campbell y Stewart (Pacífico Austral Neozelandés) y también la Provincia Antártica Chilena que incluye la isla Navarino y su entorno insular, el archipiélago del Cabo de Hornos y las islas Diego Ramírez. A esto hay que sumar las islas Gough y Tristán da Acunha en medio del Atlántico Sur, pero en latitudes más próximas al trópico. La mayoría de las islas subantárticas carecen de permafrost (suelos de hielo permanente), plantas leñosas y vertebrados terrestres.

Casi todas comparten paisajes únicos de cumbres nevadas, volcanes activos y un clima oceánico. Además, se trata de ecosistemas muy sensibles con presencia de especies únicas de flora y fauna cuando es posible su desarrollo. En estas zonas la presencia humana ha sido muy limitada o prácticamente nula, pero cuando ha llegado ha dejado huellas significativas, reconoció Convey, quien tiene más de 35 años de experiencia en el BAS y es su investigador más citado.

Es así como el especialista detalló que en varios de estos territorios insulares ha habido introducción deliberada de animales como vacunos, ciervos, carneros, conejos, cerdos, pero también depredadores como, gatos, perros y visones. Citó también la expansión de las granjas de cultivo de salmones en Chile ya que pueden afectar severamente los ecosistemas acuáticos. A eso se suma una introducción accidental de roedores, ratas y ratones, en la mayoría de las islas.

Fuente: El Mostrador

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