Un relevamiento científico de escala internacional publicado este 16 de septiembre en la revista Scientific Data transformó la comprensión sobre los mecanismos que aceleran la pérdida de masa en los extremos helados del planeta. El informe, articulado bajo la iniciativa Ice Sheet Mass Balance Inter-comparison Exercise (IMBIE) y liderado por investigadores como Eric Rignot, de la Universidad de California en Irvine, e Inès Otosaka, de la Universidad de Northumbria, sintetizó registros de 27 misiones satelitales entre 1979 y 2023 para reconstruir la serie temporal continua más prolongada y rigurosa obtenida hasta la fecha.
Las conclusiones del consorcio demuestran que cinco sextas partes —exactamente el 84%— de la merma acumulada no responden al derretimiento superficial provocado por el aire cálido estival, sino a procesos oceánicos subsuperficiales. Corrientes marinas de mayor temperatura penetran por debajo de las plataformas flotantes y erosionan la base de los glaciares en sus líneas de apoyo, reduciendo la fricción contra el lecho rocoso y acelerando el deslizamiento de colosales masas de hielo directamente hacia el mar. Solo el 16% restante del desbalance corresponde a procesos de ablación o pérdida superficial directa en la nieve y el hielo.
A lo largo de los 47 años analizados, la masa combinada de Groenlandia y el casquete del polo sur perdió 11,3 billones de toneladas métricas de hielo, una cifra equivalente a 11,3 cuatrillones de litros de agua dulce volcados a la hidrosfera. Los autores del estudio dimensionaron este volumen señalando que alcanzaría para cubrir la totalidad del territorio continental de los Estados Unidos con un estrato de hielo de 1,5 metros de espesor. Esta descarga sostenida ya aportó 3,1 centímetros al ascenso del nivel medio del mar a nivel mundial, registrando una marcada aceleración a partir de la década de 2010.
El hallazgo subraya la vulnerabilidad estructural de las cuencas glaciares apoyadas sobre lechos marinos profundos y redefine los parámetros con los que los centros meteorológicos globales proyectan las tasas de inundación costera para las próximas décadas.
Fuente: Scientific Data / Nature Publishing Group