Un equipo multidisciplinario de científicos internacionales identificó evidencias directas de incendios forestales reiterados que tuvieron lugar durante el Cretácico Superior, hace aproximadamente 90 millones de años, en zonas boscosas situadas a apenas 900 kilómetros del Polo Sur geográfico de aquella época.
El estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment, se fundamentó en el análisis de un testigo sedimentario rotulado como PS104_20, recuperado en la plataforma continental de la Antártida occidental mediante los equipos de perforación del buque polar de investigación Polarstern. Los estratos analizados corresponden a una serie de lutitas carbonosas pertenecientes al intervalo Turoniense-Santoniense (datadas entre 92 y 83 millones de años atrás) coronadas por un depósito fósil de lignito.
Biomarcadores y combustión en climas de invernadero
Mediante el cruce de técnicas de microscopía óptica, identificación de polen, esporas y análisis de biomarcadores moleculares de pirólisis, los investigadores determinaron que la cobertura vegetal no estaba dominada por el hielo, sino por bosques templados húmedos formados por coníferas y helechos arborescentes.
A pesar del régimen hídrico abundante propio del periodo, el ecosistema atravesaba fases estacionales de sequía. Estas etapas de aridez transitoria favorecían la combustión espontánea de la vegetación, desencadenada principalmente por descargas eléctricas atmosféricas (rayos). Las partículas de carbón vegetal aumentan en concentración y continuidad a lo largo de las capas superiores del perfil sedimentario, lo cual evidencia una frecuencia creciente de incendios en el registro fósil.
La sustitución ecológica por musgos Sphagnum
La recurrencia del fuego alteró radicalmente la dinámica del suelo. A medida que las coníferas sufrían perturbaciones térmicas sucesivas, el primitivo bosque pantanoso cedió su lugar a una turbera densamente colonizada por musgos pertenecientes al género Sphagnum, cuyas esporas crecen en correlación directa con la abundancia de carbón en el sedimento.
Fuente: La Gaceta Online