• Viernes, 6 de noviembre de 2026

Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Gotemburgo utilizó el vehículo autónomo Ran para adentrarse 17 kilómetros bajo la plataforma flotante de hielo Dotson en la Antártida Occidental.

El sumergible reveló un relieve submarino de picos, valles y terrazas invertidas que desafía los modelos numéricos y suposiciones previas sobre el derretimiento glaciar, mapeando con sonares multihaz de alta frecuencia una región totalmente oculta a los satélites espaciales.

Este mapa basal de ultra alta resolución proporciona la primera cartografía física directa de una cavidad subglacial marina, permitiendo calibrar con precisión inédita las simulaciones de desprendimiento de témpanos.

Los investigadores concluyen que la integración de sumergibles autónomos será imprescindible para evaluar el riesgo real de colapso de las mayores masas de hielo flotante del planeta.

La sonda robotizada descendió a profundidades abisales para cartografiar la cara inferior del bloque glaciar, revelando una intrincada topografía subacuática compuesta por mesetas irregulares, cañones basales y formaciones esculpidas que desafían los principios físicos de la glaciología clásica.

«Navegar por primera vez bajo una plataforma de hielo de trescientos metros de espesor fue como observar la cara oculta de la Luna; encontramos patrones de erosión submarina y terrazas invertidas que ningún modelo numérico había previsto», explicó la especialista Anna Wåhlin, catedrática de oceanografía de la Universidad de Gotemburgo y líder del proyecto publicado en Science Advances.

Los registros acústicos tridimensionales constataron que la fusión del hielo no ocurre como una lámina uniforme, sino que está dominada por corrientes basales asimétricas que socavan chimeneas verticales y cavidades tubulares en las zonas donde el agua marina interactúa con el hielo comprimido.

Los sensores detectaron además que la rotación terrestre desvía el flujo de agua salina cálida hacia el sector occidental de la cavidad, acelerando el desgaste en los puntos neurálgicos donde la plataforma se une con el lecho rocoso continental.

Fuente: La Vanguardia

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