TECNOLOGÍA AUTÓNOMA Y MONITOREO MARINO
Un flotador oceanográfico robotizado, una boya del programa internacional Argo protagonizó la hazaña científica de sobrevivir durante dos años y medio a la deriva, atrapado bajo los impenetrables campos de hielo marino en el mar de Weddell, recopilando cerca de 200 perfiles verticales ininterrumpidos.
El dispositivo autónomo, diseñado para descender hasta los 2.000 metros de profundidad y ascender periódicamente a la superficie para transmitir datos satelitales, recurrió a avanzados algoritmos de evitación de hielo que le impedían emerger al detectar temperaturas de congelación en el agua superficial, almacenando las mediciones en su memoria interna.
A lo largo de su trayectoria subglacial de más de 300 kilómetros a través de la corriente circular de Weddell, el robot midió parámetros clave de salinidad, temperatura del agua de fondo y concentraciones de oxígeno disuelto en regiones que resultan totalmente inaccesibles para los buques oceanográficos tripulados durante la noche polar.
“Tuvimos suerte”, dijo el oceanógrafo Dr. Steve Rintoul de CSIRO, la agencia científica nacional de Australia, socio del Programa Antártico Australiano en la Universidad de Tasmania. “Nuestra intrépida boya se desplazó bajo el hielo y pasó ocho meses bajo las plataformas de hielo Denman y Shackleton, recopilando perfiles desde el lecho marino hasta la base del hielo cada cinco días”.
Fuente: Phys.org