• Martes, 22 de septiembre de 2026

SISMOLOGÍA / DINÁMICA GLACIAR

Bajo la aparente inmovilidad del manto helado, la tierra tiembla con un pulso singular que durante años eludió a los sismómetros convencionales. Lejos del choque entre placas tectónicas o de las erupciones volcánicas, un equipo de geofísicos descubrió que el coloso de Thwaites genera sus propios sismos mecánicos: sacudidas causadas por el desprendimiento cataclísmico y el vuelco descontrolado de icebergs de dimensiones monumentales.

La investigación, difundida en la revista científica Geophysical Research Letters, documentó un total de 362 episodios de esta naturaleza entre 2010 y 2023. De ese conjunto, casi el setenta por ciento se concentró en la lengua marina de Thwaites, un sector crítico donde el hielo entra en contacto directo con las aguas oceánicas profundas.

¿Por qué pasaron desapercibidos durante tanto tiempo? La respuesta reside en su firma acústica. A diferencia de un terremoto clásico, que desata ondas de alta frecuencia y vibraciones agudas, estos eventos glaciares liberan una energía pesada, lenta y de muy largo periodo. Se originan en el instante preciso en que un bloque del tamaño de una metrópoli pierde sustentación, se fractura verticalmente y se precipita hacia atrás, impactando con fuerza descomunal contra el frente del glaciar madre en una violenta vuelta de campana hidrodinámica.

El seguimiento satelital y sísmico demostró que estos sismos no se distribuyen al azar en el calendario. Su frecuencia se dispara durante las fases en las que el glaciar acelera su avance hacia el mar, registrándose un pico extraordinario entre 2018 y 2020. En esos años, las corrientes marinas cálidas erosionaron la base flotante del hielo, provocando un debilitamiento estructural que multiplicó los derrumbes.

Disponer ahora de un inventario detallado de estos temblores abre una ventana diagnóstica decisiva. Más que un registro de pérdidas pasadas, el monitoreo sismológico de baja frecuencia se perfila como un sistema de alerta temprana capaz de auscultar en tiempo real la estabilidad de las mayores plataformas costeras del globo.

Fuente: ScienceDaily

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