PALEOCLIMA / GEOLOGÍA
El registro geológico acaba de aportar una revelación sorprendente sobre las condiciones ambientales del pasado remoto del planeta. Un equipo multidisciplinario coordinado por especialistas del Instituto Alfred Wegener (AWI) comprobó que, hace aproximadamente 90 millones de años, periódicos focos de fuego arrasaban las masas vegetales que proliferaban en las proximidades del polo sur.
Huellas microscópicas en el fondo marino
Las evidencias surgieron tras el análisis minucioso de testigos de perforación extraídos por el rompehielos de investigación Polarstern en la cuenca marina de Pine Island. En los estratos de limo y arcilla del Cretácico superior, los expertos identificaron diminutas motas de carbón vegetal fosilizado que se incrementaban progresivamente en las capas sedimentarias más recientes.
Estas partículas pirogénicas demuestran la existencia de una combustión incompleta típica de incendios de baja intensidad que avanzaban sobre la hojarasca y el sotobosque, favorecidos por temporadas cálidas y una vegetación exuberante dominada por coníferas, helechos arborescentes y musgos primigenios.
Coevolución con los humedales de turba
Los autores del estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment, plantean que estas conflagraciones no destruían el ecosistema, sino que cumplían una función regenerativa que impulsó la expansión de las primeras turberas australes basadas en briofitas.
Este registro fósil marca la ubicación geográfica más meridional en la que se haya constatado actividad de fuego prehistórico, ofreciendo un modelo análogo crucial para proyectar la respuesta de los sumideros de carbono y humedales modernos frente a escenarios de calentamiento global acelerado.
Fuente: Alfred Wegener Institute