Un estudio reciente, basado en datos de satélites, flotadores y marcas de mamíferos marinos, explica que su formación respondió a una confluencia de viento, corrientes oceánicas y rasgos geográficos submarinos que permitieron la entrada de agua más cálida y salina hacia las capas superficiales de la cuenca antártica.

Una polinia (del ruso polynya, “agujero en el hielo”) es una zona de agua abierta rodeada de hielo marino en el Ártico o la Antártida, crucial para la vida marina como oasis para respirar y alimentarse.

Aberturas en el hielo marino que pueden ser costeras (por vientos) o de alta mar (por corrientes oceánicas cálidas que ascienden)

Pueden afectar la circulación oceánica y la transferencia de calor, siendo importantes para los modelos climáticos. 

La investigación, publicada en Science Advances, también arroja luz sobre cómo estos procesos pueden influir en el derretimiento de plataformas de hielo y, por ende, en el comportamiento del océano a gran escala.

La polinia Maud Rise aparece en los registros de observación desde la década de 1970 y se identificó por primera vez mediante imágenes satelitales durante los inviernos de 1974 a 1976.

A lo largo de las décadas, su ocurrencia ha sido irregular, reapareciendo en años puntuales y de corta duración.

Sin embargo, durante 2016 y 2017, la región experimentó una versión particularmente amplia y sostenida de este fenómeno, debido a una corriente oceánica más intensa en el mar de Weddell que acercó agua cálida y salina a la superficie, favoreciendo el deshielo local y la aparición de un hueco en el hielo del tamaño de Suiza.

El equipo de investigación explicó que el fenómeno no puede atribuirse a un único factor, sino a la combinación de un afloramiento persistente que expone aguas profundas, la circulación de la corriente y la configuración geográfica submarina que facilita la mezcla de sal y calor hasta la capa superficial.

En palabras de los científicos, estos elementos permiten un transporte de sal y calor hacia el agua superficial, manteniendo condiciones que impiden la regeneración normal del hielo marino durante el invierno antártico.

Entre los hallazgos clave del estudio se destaca que los remolinos turbulentos alrededor de Maud Rise trajeron más sal al área, lo que, a su vez, se trasladó a la superficie por medio del transporte de Ekman.

Este proceso implica que el agua se desplaza a 90 grados respecto a la dirección del viento, modulando las corrientes superficiales y su capacidad de transferir calor desde el océano profundo hacia la superficie.

El resultado es una polinia que no solo altera el balance térmico de la región, sino que también afecta el intercambio de carbono y calor entre el océano y la atmósfera, con posibles repercusiones en el presupuesto regional de energía y en la dinámica global de las corrientes oceánicas.

La investigadora principal del estudio subrayó que estas condiciones no solo explican la formación de la polinia, sino que podrían indicar mecanismos por los cuales el hielo marino se derrite más allá de la variabilidad estacional.

Además, según las expertas consultadas, la huella de estas polinias puede perdurar en el tiempo, modificando la trayectoria de las corrientes y extendiendo sus efectos de calentamiento en capas profundas que, a su vez, influyen en el clima global.

El documento aporta un marco para entender la compleja interacción entre procesos locales y la circulación oceánica mundial. En ese sentido, los autores advierten que, si bien la polinia Maud Rise se localiza en una región específica, los principios que describe la investigación podrían aplicarse a otras zonas donde la interacción entre afloramientos profundos, salinidad y viento favorezca procesos de derretimiento y alteración de la estructura de hielo.

En la conversación de cierre, los científicos señalan que estos hallazgos refuerzan la necesidad de continuar observando de forma sostenida las áreas polares, a fin de anticipar posibles cambios en la capa de hielo y sus efectos en el sistema global de clima.

Las conclusiones señalan que, para interpretar adecuadamente el estado del hielo en la Antártida y sus impactos, es fundamental contemplar no solo las dinámicas superficiales, sino también las interacciones entre las regiones oceánicas profundas y la atmósfera.

FUENTE:

LA VOZ DE TARIJA

https://lavozdetarija.com/2024/05/04/resolvieron-uno-de-los-grandes-enigmas-de-la-antartida-que-origino-el-agujero-en-el-hielo-del-tamano-de-suiza

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