Un equipo internacional a bordo del buque de investigación Falkor, del Instituto Oceanográfico Schmidt, se preparaba para estudiar la zona cuando las condiciones cambiaron inesperadamente, permitiendo un primer análisis detallado de una región previamente inalcanzable para la ciencia humana.
El desprendimiento dejó al descubierto una zona de gran interés geológico y biológico, situada en el mar de Bellingshausen.
El iceberg A-84, según la designación de la expedición, creó condiciones para explorar un ecosistema subacuático de acceso limitado.
En una operación conjunta, se llevó a cabo el primer estudio integral que combina geología, oceanografía física y biología en un área tan extensa que hasta entonces permanecía oculta bajo hielo. El objetivo fue entender cómo interactúan las comunidades de vida marina en condiciones de oscuridad y baja temperatura.
Tras el desplazamiento del hielo, los investigadores identificaron dinámicas comunidades de esponjas y corales antiguos que habitan a profundidades de alrededor de 1.300 metros. Estas imágenes y datos revelan una red de vida compleja, que incluye peces de hielo, arañas marinas y pulpos, con una diversidad que sugiere comunidades longevas, posiblemente formadas durante décadas o siglos.
Este descubrimiento se suma a indicios previos de vida submarina bajo plataformas de hielo en otras zonas de la Antártida. En 2021, investigadores del British Antarctic Survey ya habían informado de actividad biológica en zonas similares, subrayando que nuestro conocimiento de los hábitats antárticos bajo el hielo es todavía limitado.
Fuente: La 100