En el marco de las mediciones coordinadas por el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono este 16 de septiembre, el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) confirmó que el área de adelgazamiento sobre las altas latitudes meridionales alcanzó una extensión de 25 millones de kilómetros cuadrados. El registro, obtenido por sensores orbitales europeos durante el cierre de la primera quincena de septiembre, sitúa la superficie afectada aproximadamente cinco millones de kilómetros cuadrados por encima del promedio histórico computado para esta etapa de la primavera austral.
Tras un inicio de temporada con ritmos de desarrollo habituales hacia fines de agosto —cuando superó los 15 millones de kilómetros cuadrados—, la dinámica atmosférica experimentó un impulso abrupto en los primeros diez días de septiembre. La directora del CAMS, Laurence Rouil, detalló que esta aceleración respondió a anomalías térmicas en los niveles medios y altos de la estratosfera, donde se constató un marcado descenso en los termómetros a unos 20 kilómetros de altitud sobre el polo.
El enfriamiento extremo en el vórtice polar fomenta la proliferación de nubes estratosféricas polares compuestas por ácido nítrico y agua. Estas formaciones proporcionan las superficies sólidas necesarias para que los compuestos clorados y bromados de origen artificial, aún presentes en la atmósfera tras décadas de emisiones industriales, se conviertan en formas químicas altamente reactivas al recibir la primera luz solar tras la noche polar.
A pesar de la considerable extensión espacial registrada, el reporte técnico aclaró que otros indicadores diagnósticos clave, como el valor mínimo de la columna de ozono y el déficit global de masa, conservan niveles cercanos a la mediana climatológica de los últimos años. Los especialistas recalcaron que estas oscilaciones estacionales no invalidan la recuperación proyectada a largo plazo por el Protocolo de Montreal, sino que evidencian la fuerte interacción entre la química atmosférica y las perturbaciones meteorológicas dinámicas del hemisferio sur.
Fuente: Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS) / ECMWF