PALEOCLIMATOLOGÍA Y GEOLOGÍA HISTÓRICA
Un equipo internacional de geocientíficos liderado por la Dra. Georgia Grant del centro GNS Science de Nueva Zelanda publicó en la revista Nature Geoscience un análisis de sedimentos geológicos del período Plioceno (hace entre 5,3 y 2,6 millones de años) que esclarece la cronología exacta de los colapsos masivos de hielo polar.
La reconstrucción estratigráfica demostró que las grandes desestabilizaciones del casquete no ocurren de forma homogénea, sino mediante una secuencia de impacto en dos etapas perfectamente diferenciadas impulsada por variaciones orbitales milenarias.
En la primera fase, el calentamiento de las aguas marinas subsuperficiales socava y desintegra los contrafuertes de las plataformas flotantes que frenan el glaciar; posteriormente, la pérdida de ese soporte estructural expone las paredes de hielo continental a temperaturas del aire más cálidas, desatando una retirada acelerada e irreversible hacia el interior de la cuenca.
Los especialistas remarcan que comprender este mecanismo de dos pasos es vital para los pronósticos climáticos contemporáneos, porque demuestra que una vez que las plataformas de hielo marino se debilitan por el calor del océano, el retroceso de las capas de hielo terrestres se vuelve prácticamente imparable bajo el calentamiento atmosférico.
Phys.org explica que “podemos verlo como una especie de ecuación: un clima más cálido conlleva una disminución del hielo marino alrededor de la Antártida, lo que a su vez provoca un calentamiento del océano. Debido al agua más caliente, las partes de la capa de hielo que se encuentran sobre el océano se derriten primero. Con el tiempo, a medida que el clima continúa calentándose, el hielo que se encuentra en tierra también retrocederá”.
“En otras palabras, es un doble golpe para el sistema, con la consecuencia de un aumento del nivel del mar a nivel mundial”, dijo Molly Patterson, profesora asociada de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Binghamton, quien es la primera autora de la investigación. Entre los 43 coautores se incluyen varios exalumnos de Binghamton, como Christiana Rosenberg, Harold Jones y William Arnuk, Ph.D.
Fuente: Phys.org