El posicionamiento logístico de Ushuaia como puerta de entrada natural hacia la Antártida y el desarrollo de la Base Conjunta Petrel constituyen dos ejes estratégicos para el fortalecimiento de la política polar argentina.
Un análisis Daniel Leguizamon en el Diario del Fin del Mundo destacó años atrás la falta de inversión en programas antárticos, infraestructura portuaria, aeroportuaria y de servicios en Tierra del Fuego.
Paralelamente el desarrolló en la ciudad de Punta Arenas, Chile, nunca se detuvo. “En los 90 Chile contaba con 2 o 3 programas antárticos internacionales operando desde Punta Arenas y Argentina algunos más operando desde Ushuaia”, señalaba el especialista.
Sin embargo, en las últimas décadas, la localidad de la región Magallanica ha consolidado una activa oferta para expediciones científicas de más de una veintena de países, lo que ya en 2024 Leguizamon consideraba que acentúa la relevancia de modernizar las capacidades logísticas fueguinas.
En la actualidad, se realizan tareas de infraestructura para la reactivación de la Base Petrel como polo logístico permanente con pista de aterrizaje operable todo el año. La intención es garantizar una plataforma multimodal eficiente para conectar el continente americano con las bases antárticas, pero el proyecto fue quedando relegado en los últimos años y avanza lentmente.
Lo mismo sucedió con el proyecto del Polo Logístico Antártico hasta que el presidente Javier Milei volvió a plantear el tema, no sin polémica, debido a su anunció de “colaboración” con EE.UU para la construcción de una Base Naval Integrada.
A diferencia de Punta Arenas, “Ushuaia sólo recibe ESPORÁDICAMENTE buques y aviones cuya principal operación se establece a través del link Punta Arenas – Aeródromo Teniente Marsh en la base chilena Frei Montalva”, señaló en su momento Leguizamón.
“Chile ha reportado más de 150 operaciones logísticas y turísticas de Punta Arenas a la Base Frei Montalva, operadas por líneas aéreas PRIVADAS”, expuso el especialista.
Agregó que “desde Ushuaia, la “puerta de entrada” más cercana a la Antártida (muy mal aprovechada en materia logística y científica) operaron cero (0) vuelos privados, por la histórica e inentendible negativa del Comando Conjunto Antártico, para quienes solamente pueden operar vuelos militares”.
Fuente: Diario del Fin del Mundo