• Domingo, 6 de septiembre de 2026

Algunos de los mayores desiertos del mundo fueron en su día zonas boscosas o selváticas. Un ejemplo reciente es el del Sáhara, el mayor desierto cálido del planeta. Sin embargo, para descubrir cuándo fue la última vez que la vegetación floreció a sus anchas en el mayor desierto helado debemos viajar mucho más atrás en el tiempo geológico.

Hace más de 40 millones de años, la Antártida era un continente verde y fértil, poblado por densas selvas templadas y ríos caudalosos, hasta que el enfriamiento global y la apertura de los pasajes oceánicos dieron paso al aislamiento glaciar.

«Bajo los kilómetros de hielo de la Antártida occidental reposan huellas sedimentarias de antiguos sistemas fluviales que fluyeron durante el Eoceno, cuando el clima polar era comparable al de los valles del sur de Chile y Nueva Zelanda», revela la investigación publicada en Nature Geoscience.

El período del Eoceno —iniciado hace unos 56 millones de años— se caracterizó por elevadas concentraciones de dióxido de carbono atmosférico y un marcado efecto invernadero natural. Los análisis de testigos de sedimento confirman la presencia de polen fósil de coníferas y hayas australes (Nothofagus) que tapizaban el relieve polar antes de su congelamiento definitivo.

Fuente: Xataka

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