El canto de las ballenas está en aumento en las aguas australes, según un riguroso estudio realizado por científicos de Australia. Esta intensificación sonora sugiere que la población de ballenas azules en el Océano Antártico se mantiene estable o avanza hacia una esperanzadora senda de recuperación.
Este colosal cetáceo alguna vez navegó con total libertad por los mares más remotos del globo, hasta que las intensas campañas de caza comercial del siglo pasado redujeron su número a niveles críticos. No obstante, los hidrófonos submarinos confirman hoy una presencia creciente de vocalizaciones que renueva el optimismo de los biólogos marinos.
El animal más grande que jamás haya habitado nuestro planeta parece estar reocupando sus áreas de alimentación estival habituales. La investigación procesó casi 3.900 horas de señales de audio submarino. Brian Miller, científico principal de la División Antártica Australiana, detalló que esto refleja tanto un perfeccionamiento en la capacidad tecnológica de registro como un aumento efectivo en la densidad de ejemplares en la zona.
El canto de las ballenas, aunque todavía encierra fascinantes misterios para la bioacústica, desempeña funciones vitales para estos mamíferos marinos:
- Comunicación: Funciona como un sistema de contacto a larga distancia entre individuos de la misma especie, facilitando la coordinación de rutas migratorias y la transmisión de información ambiental.
- Reproducción: En diversas familias de cetáceos misticetos, los machos entonan complejas composiciones vocales durante las épocas de cortejo para atraer hembras y competir pacíficamente con otros ejemplares.
- Navegación: Las ondas sonoras de baja frecuencia viajan enormes distancias en aguas oceánicas profundas y oscuras, ayudando a los gigantes marinos a orientarse durante sus travesías a través de las cuencas polares.
- Ecolocalización y reconocimiento: Varias especies emiten chasquidos y pulsos sonoros para examinar su entorno, reconocer accidentes submarinos y localizar bancos densos de krill.
El estudio bioacústico en las aguas del Polo Sur
Para consolidar esta base de datos acústica, los investigadores pasaron más de 8 meses en el mar a lo largo de 7 travesías científicas que cubrieron cerca de 150.000 kilómetros alrededor de la Antártida, analizando las señales captadas por boyas acústicas pasivas ancladas en sitios estratégicos.
El instrumental permite triangular la posición exacta de cada animal sin interferir en su comportamiento natural: los investigadores logran escucharlos, seguir sus desplazamientos en tiempo real, fotografiarlos y tomar pequeñas muestras de tejido para evaluar su genética y su estado sanitario.
«Si consideramos que estas poblaciones fueron cazadas implacablemente y puestas al borde mismo de la extinción, resulta profundamente conmovedor escuchar cómo el canto de las ballenas nos dice desde las profundidades: todavía estamos aquí», expresó el especialista Brian Miller, de la División Antártica Australiana.
Los registros demuestran que las vocalizaciones han sido consistentemente más frecuentes a lo largo de los últimos quince años. Aunque la ballena azul antártica continúa catalogada en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las estimaciones poblacionales globales hoy se ubican entre los 5.000 y 15.000 ejemplares, marcando una señal concreta de recuperación biológica.
Fuente: EcoPortal.net