Más de 800 kilómetros de aguas turbulentas, vientos huracanados y olas que con frecuencia superan los 12 metros de altura componen el Paso de Drake —también conocido históricamente como Mar de Hoces—, el estrecho marítimo más temido y legendario del planeta que comunica el extremo sur de América con las islas Shetland del Sur y la península Antártica.

Este tramo oceánico representa la distancia geográfica más corta entre la Antártida y cualquier otra masa continental. Por sus aguas circulan los buques logísticos de las armadas polares y los cruceros de expedición que se dirigen hacia el continente blanco, los cuales deben sortear los caprichos del frente meteorológico austral.
«Cruzar el Paso de Drake es una lección de humildad frente a la inmensidad del océano: allí la Corriente Circumpolar Antártica fluye sin ninguna barrera de tierra firme, concentrando una energía hidráulica colosal», describen los comandantes de navegación polar.
A pesar de que el estrecho alberga algunas de las corrientes oceánicas más violentas de la Tierra, los avances en la arquitectura naval moderna, los sistemas de estabilización hidráulica y la previsión meteorológica satelital permiten realizar las travesías con altos estándares de seguridad, a diferencia de los siglos pasados cuando cobró la vida de miles de avezados marineros.
Fuente: Meteored Chile