Cada 22 de febrero, la República Argentina celebra el Día de la Antártida en conmemoración de la inauguración formal, en 1904, del Observatorio Meteorológico en la Isla Laurie (Orcadas del Sur). Este hito fundacional consolidó el inicio de la ocupación permanente y continua más prolongada de cualquier nación en el continente blanco.
Los albores de la epopeya antártica: de Sobral a la Corbeta Uruguay
Aunque el izamiento oficial de la bandera argentina en la actual Base Orcadas tuvo lugar el 22 de febrero de 1904, el arraigo nacional en la región austral dio sus primeros pasos en 1902, cuando el joven alférez de navío José María Sobral se sumó como científico a la expedición sueca comandada por Otto Nordenskjöld. El posterior naufragio del buque Antarctic en los hielos derivó en una de las mayores hazañas marítimas de la historia: la legendaria misión de rescate encabezada por el teniente Julián Irízar al mando de la Corbeta Uruguay en 1903.
«La presencia argentina en la Antártida no nació como un arrebato coyuntural, sino como una política de Estado ininterrumpida cimentada en la ciencia, la exploración geográfica y el coraje de sus pioneros», destacan las crónicas históricas del Instituto Antártico Argentino.
Pioneros en la conquista polar: tierra, aire y mar
A lo largo de las décadas, Argentina trazó rutas memorables a través de expediciones cívico-militares que expandieron la red de refugios y bases permanentes. Entre las hazañas más trascendentales sobresalen:
- La Operación 90 (1965): La primera expedición terrestre argentina al Polo Sur, comandada por el general Jorge Edgar Leal y el capitán Gustavo Giró Tapper, recorriendo miles de kilómetros sobre grietas y temperaturas extremas.
- La hazaña aeronaval de Pedro Margalot: Primer aterrizaje de la Armada Argentina en el Polo Sur geográfico.
- El vuelo transpolar: Protagonizado por Mario Luis Olezza y Gustavo Argentino Marambio, abriendo los cielos antárticos a la aviación de transporte intercontinental.
La ciencia como pilar fundamental: el Instituto Antártico Argentino
Con una clara mirada estratégica, en 1951 el coronel Hernán Pujato fundó el Instituto Antártico Argentino (IAA), el primer organismo gubernamental del mundo abocado exclusivamente a la investigación científica polar. Pioneros como el Dr. Rafael Cordini y el glaciólogo César Augusto Lisignoli inauguraron una tradición de excelencia continuada por generaciones de geólogos, biólogos y climatólogos de renombre internacional.
Cuando en 1959 se suscribió el histórico Tratado Antártico en Washington —estableciendo al continente como una reserva natural para la paz y la cooperación internacional— la diplomacia argentina tuvo un rol decisivo en la mesa de redacción. Como reconocimiento a ese liderazgo, la ciudad de Buenos Aires fue elegida como sede permanente de la Secretaría Ejecutiva del Tratado Antártico.
Presente y proyección de una política de Estado
Hoy en día, las operaciones en el Sector Antártico Argentino articulan la labor coordinada del Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) en la logística de abastecimiento y recambio de dotaciones, y del Instituto Antártico Argentino en el desarrollo de decenas de proyectos de investigación aplicada.
Con más de un siglo de permanencia pacífica, Argentina ratifica en cada aniversario antártico su indiscutible derecho soberano, custodiando el patrimonio natural y el conocimiento del rincón más austral del planeta.